Esta sopa es la hermana "amable" de la Tom Yum. La leche de coco suaviza el picante, creando una textura aterciopelada. El secreto está en no hervir la leche de coco a fuego fuerte para que no se corte.
Calienta el caldo de pollo en una olla mediana a fuego medio. Añade la galanga, el limoncillo machacado, las hojas de lima kaffir y los chiles ojo de pájaro. Deja que infusione durante 5 minutos para que el caldo absorba todos los aceites esenciales cítricos.
Una vez que el caldo está fragante, reduce el fuego y añade la leche de coco. Remueve suavemente para unificar. Cuando empiece a humear (sin hervir), añade el pollo, las setas y la cebolla morada. Cocina a fuego lento durante unos 5-7 minutos hasta que el pollo esté tierno y cocido por completo. El calor residual terminará de cocinar las verduras.
Retira la olla del fuego. Este es el momento de añadir el sazón final: la salsa de pescado, el azúcar de palma y el zumo de lima. Remueve bien y prueba. Debe tener ese equilibrio perfecto tailandés.
Emplata la Tom Kha Gai inmediatamente.
No añadas el zumo de lima durante el cocinado o se volverá amargo; es el último toque cítrico antes de servir.
Para presentar el plato final:
Sirve la sopa caliente en un cuenco de cerámica oscuro para que resalte el color blanco crema.
Espolvorea generosamente el cilantro fresco picado por encima.
Añade unas gotas de aceite de chile por encima para que los puntos rojos floten sobre la crema de coco, y coloca una hoja de lima kaffir extra para decorar.
Si quieres, sirve un gajo de lima extra a un lado para que el comensal se lo añada a su gusto.